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Comento: Contra el viento del norte, de Daniel Glattauer

Hoy me he despertado con dos tipos de enfado. Por una parte, estaba enfadada con la intriga que despertó anoche la novela “Contra el viento del norte” que comencé a leer el sábado. Bueno, más bien estaba enfadada por el insomnio que me había causado dicha intriga, culpable de que no comenzara a contar ovejitas hasta la 1:46 minutos exactamente. Esta mañana cuando me han sonado los dos despertadores (sí, soy algo dormilona) a las 7:00 el primero y a las 7:15, 7:30 y 7:45 de la mañana el segundo, me quería morir. Suerte que tengo un tercer despertador de reserva por si estos dos primeros no funcionan. Mi padre ha tenido el gusto de encenderme la luz y zarandearme en la cama durante unos minutos eternos mientras me gritaba dulcemente al oído que como no me despertara ya tumbaba el colchón.

El segundo enfado era más bien conmigo misma. No, por supuesto que no era por el hecho de ser tan dormilona. Estaba enfadada conmigo misma porque no conseguía explicarme el por qué de no haber escrito una historia similar antes que el tal Daniel Glattauer. «Mierda, me la han quitado», dije cuando acabé la lectura. Por favor, si alguien sabe en qué lugar se encuentra la fábrica de las ideas y la originalidad, no tiene más que enviarme un correo. Le estaré eternamente agradecida.

Contra el viento del norte es una historia de amor pero contada del revés y actualizada a la época actual. En esta historia los protagonistas se conocen de una forma curiosa: por e-mail. Emmi Rothner desea cancelar una suscripción con la revista Like y envía un e-mail solicitándolo. Sin embargo, se confunde de destinatario, y recibe el correo un tal Leo Leike, que le responde algo cabreado, pues no es la primera vez que le llegan correos de cancelación de suscripciones para la revista. A partir de esta escena tan curiosa y estúpida (me pareció muy estúpido el comienzo, reitero), el autor crea una gran historia de amor idealizado que poco a poco irá cobrando forma.

Siempre digo que las comparaciones son odiosas y evito comparar unas novelas con otras, puesto que cada historia es diferente y el enfoque que el autor le dé a la misma puede ser tan opuesto que no caben comparaciones al respecto. Sin embargo, comento que se trata de una novela fresca y de rápida lectura, no de una gran obra literaria. Esto no significa, aclaro, que se trate de una mala o decepcionante historia (no encontraba otros adjetivos más apropiados).

Señalo algunas frases o párrafos del libro en los que daría un gran aplauso al autor:

«La intimidad no es la interrupción de la distancia, sino su superación. La pasión no es la falta de perfección, sino un contínuo encaminarse y aferrarse a ella».

«Los viejos tiempos no pueden repetirse. Como su nombre indica, son viejos tiempos. Los nuevos tiempos nunca pueden ser como los viejos. Cuando lo intentan, parecen viejos y agotados, como quienes los echan de menos. Nunca deberían añorarse los viejos tiempos. El que añora los viejos tiempos es un viejo añorante».

«Usted no es concreto, señor Leike, no es tangible, no es real, es tan sólo una fantasía de mi mujer, ilusión de dicha infinita de los sentimientos, éxtasis apartado de la realidad, una utopía de amor hecha de letras».

«Con posterioridad suelen realizarse posibilidades que de antemano no existían. Y no suelen ser las peores».

«No hay que pensar nunca en “perder”. De sólo pensarlo, se pierde».

Por cierto, la novela no finaliza. Tiene continuidad en otra obra titulada Cada siete olas que aún no ha sido publicada. Ya os comentaré qué tal está cuando la lea.


Para finalizar, dejadme recomendaros una buenísima página para comprar libros online. Es una buena opción si no tenemos tiempo de visitar una librería o nos urge comprarlo. Después, también está la opción gratuita y más recomendada en estos tiempos de crisis: las bibliotecas.

10 lectores opinan:

Merielle Louser dijo...

A este libro le tengo muchas ganas, pero aún no he tenido la oportunidad de ir ha alguna libreria y buscarlo. Con tu reseña me han venido unas ganas terribles de leerloo!**

Un beso

Ignasi Raventós dijo...

Gracias Sara por tu reseña. Acabo de leer "Fin" de David Monteagudo y no sabía qué leer a continuación.

Un saludo

Quijo dijo...

Sara gracias! Ahora tengo ganas de leer ese libro! creo que puede ser una muy buena historia.... :)
Un abrazo!

Raúl Peñaloza dijo...

Qué buena reseña. Por lo que dicesw, debe ser muy visual, casi como ver una película. No sería mala idea dada la crisis de contenido creativo del cine.

ROSALIA dijo...

Hola, yo la acaba de leer y no me ha gustado. Emmi me irrita por su arrogancia y falta de tacto con Leo.
Besos Sara.

Ale dijo...

Uf... me pasa con canciones, con películas, con libros... con todo! leer o escuchar algo y decir "esto me pasó a mí, yo podría hablar de esto!" pero claro, esa es la magia de todas estas cosas. Que nos logran calar profundo, poner sensibles, emocionar. Porque hablan de nosotros, de cosas vividas, de sueños, de fracasos, de historias ajenas que nos llegaron.

Ahora tendrás que esperar otro libro, lo bueno es que sabes que tienes lectura asegurada (anda avisandole a tu padre asi te despierta esos días jajajaj).

Gracias por lo que me decís en mi blog, la verdad que no, nunca pensé publicar nada. Es más que nada una especie de catarsis =)

Lana Drown dijo...

Me gustó mucho este libro, aunque no tanto como a mi compañera que le puso 5/5. Me alegro de que te haya gustado, aunque es cierto que no es una gran obra literaria. Para mí el mérito está en lo bien que están definidos los personajes cuando sólo los conocemos a través de los emails.

No tengo claro si la novela terminó ahí, que era muy buen final, y después del éxito el autor decidió escribir la segunda, algo que no me termina de convencer...

¡Besos!

Lucas dijo...

Es interesante lo que les pasa a la mayoría de los escritores. Es como un castigo, como una desdicha. Un escritor no lee un libro, sino que lo destripa, lo saborea, lo desmenuza, intenta por todos los medios saber qué carajo se le cruzó por la cabeza al autor mientras escribía, como desarrollaba la historia, el movimiento de los personajes. Es una pena leer de ese modo y no poder disfrutar cada párrafo como un ser "normal". Después pasa lo que te pasa a vos, maldición, como no se me ocurrió a mí, qué le pasa a mi cabeza, y después la autoestima sobre los cordones de los zapatos.
Sobre el libro no tengo nada que decir, sólo que el autor debería pasarte alguna regalía por tu crítica y la publicidad. Yo no lo leeré nunca. Suficiente amor.
Un abrazo.

Ŧirєηzє ✿ܓ dijo...

he oído hablar mucho y bien de este libro..
de hecho tengo anotado un fragmento que rescaté en el blog de un amigo..


intentaré conseguirlo..

:-)

Luchida dijo...

Mmm no me atrae mucho... se va a la lista de "pendientes pero no prioritarios" jeje Saludos!

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