
Fue la semana pasada. Pasé por la biblioteca como casi todas las semanas. Es curioso: puedo tener tres o más libros esperando en la mesita de noche a ser devorados, pero no logro evitar visitar la biblioteca al menos una vez por semana. Quizás me da miedo que le dé a todo el mundo por llevarse libros y las estanterías queden vacías y desoladas o, simplemente, disfruto tocando los tomos y leyendo las diferentes sinopsis. Si por mi fuera, me los llevaría todos; resulta tan dificil decidirse después por uno o un par... Y claro, así esto se convierte en un círculo vicioso, en la pescadilla que se muerde la cola, y cada vez tengo una lista más interminable de libros en la mesilla.
Como decía, la semana pasada me acerqué a la biblioteca. No tenía intención de llevarme ningún libro, que conste. Fui directa al apartado de "libros de educación" que, tengo que decirlo, deja bastante que desear. La biblioteca le dedica una mísera estantería a uno de los pilares más importantes de la sociedad. Por si fuera poco, la mayoría de esos libros están ya desfasados en cuanto a la ley de educación (y sirven realmente de poco). Tuve que sentarme en el suelo, porque se ve que la única estantería que quedaba libre para colocar los libros de esta sección era aquella: imposible ver siquiera la etiqueta si uno mide más de 1´70 m. de altura. Suerte que soy más corta de estatura...
En fin, escogí tres o cuatro libros "algo" interesantes sobre educación y me los llevé todos a una mesa para ojearlos mejor porque, como comprenderéis, sentada en el suelo con la gente paseando a mi alrededor no me sentía demasiado cómoda. Al final resultó que ningún libro merecía la pena. Decidí marcharme y justo cuando estaba en la salida de la biblioteca, extrañada conmigo misma por no llevarme ni un libro, lo vi. Descansaba en la estantería reservada a "novedades" y, como me sonaba un poco de haber leído reseñas, me acerqué para ojearlo mejor.
"Vaya mierda de sinopsis", me dije cuando leí la contraportada. No aportaba nada sobre el libro "Los juegos del hambre". Sin embargo, algo me llamaba la atención de aquel tomo y decidí llevármelo. Cinco días después, lo he acabado de leer.
La novela es fascinante, original y muy muy sorprendente. Engancha hasta puntos insospechados. Yo me obsesioné con el libro; hasta soñaba con él, os lo juro. La historia es de carácter futurista, se ambienta en lo que ahora conocemos como EE.UU. Las terribles catástrofes naturales acabaron con la civilización y dieron lugar a la creación de un nuevo territorio llamado Panem. Este lugar está dividido en 12 distritos y el capitolio, que los dirige y controla. Cada distrito trabaja una materia prima que será la fuente de recursos del capitolio. Una vez al año, el capitolio organiza los juegos del hambre, una especie de gran hermano en el que seleccionan a dos personas (tributos) por distrito y los obligan a matarse entre ellos hasta quedar un solo vencedor. La protagonista de la novela, Katniss, narra en primera persona cómo es vivir en este entorno.
Hacía tiempo, ya digo, que no me enganchaba tanto a un libro como lo he hecho con este, es adictivo. Cualquiera se puede enganchar a esta novela. Os la recomiendo de corazón, no os arrepentiréis. Por cierto, tiene continuación. "Los juegos del hambre" es el primer libro de una trilogía; le sigue "En llamas" y "Sinsajo". Todos están ya a la venta. La autora y mi nueva ídolo, Suzanne Collins.
Como decía, la semana pasada me acerqué a la biblioteca. No tenía intención de llevarme ningún libro, que conste. Fui directa al apartado de "libros de educación" que, tengo que decirlo, deja bastante que desear. La biblioteca le dedica una mísera estantería a uno de los pilares más importantes de la sociedad. Por si fuera poco, la mayoría de esos libros están ya desfasados en cuanto a la ley de educación (y sirven realmente de poco). Tuve que sentarme en el suelo, porque se ve que la única estantería que quedaba libre para colocar los libros de esta sección era aquella: imposible ver siquiera la etiqueta si uno mide más de 1´70 m. de altura. Suerte que soy más corta de estatura...
En fin, escogí tres o cuatro libros "algo" interesantes sobre educación y me los llevé todos a una mesa para ojearlos mejor porque, como comprenderéis, sentada en el suelo con la gente paseando a mi alrededor no me sentía demasiado cómoda. Al final resultó que ningún libro merecía la pena. Decidí marcharme y justo cuando estaba en la salida de la biblioteca, extrañada conmigo misma por no llevarme ni un libro, lo vi. Descansaba en la estantería reservada a "novedades" y, como me sonaba un poco de haber leído reseñas, me acerqué para ojearlo mejor.
"Vaya mierda de sinopsis", me dije cuando leí la contraportada. No aportaba nada sobre el libro "Los juegos del hambre". Sin embargo, algo me llamaba la atención de aquel tomo y decidí llevármelo. Cinco días después, lo he acabado de leer.
La novela es fascinante, original y muy muy sorprendente. Engancha hasta puntos insospechados. Yo me obsesioné con el libro; hasta soñaba con él, os lo juro. La historia es de carácter futurista, se ambienta en lo que ahora conocemos como EE.UU. Las terribles catástrofes naturales acabaron con la civilización y dieron lugar a la creación de un nuevo territorio llamado Panem. Este lugar está dividido en 12 distritos y el capitolio, que los dirige y controla. Cada distrito trabaja una materia prima que será la fuente de recursos del capitolio. Una vez al año, el capitolio organiza los juegos del hambre, una especie de gran hermano en el que seleccionan a dos personas (tributos) por distrito y los obligan a matarse entre ellos hasta quedar un solo vencedor. La protagonista de la novela, Katniss, narra en primera persona cómo es vivir en este entorno.
Hacía tiempo, ya digo, que no me enganchaba tanto a un libro como lo he hecho con este, es adictivo. Cualquiera se puede enganchar a esta novela. Os la recomiendo de corazón, no os arrepentiréis. Por cierto, tiene continuación. "Los juegos del hambre" es el primer libro de una trilogía; le sigue "En llamas" y "Sinsajo". Todos están ya a la venta. La autora y mi nueva ídolo, Suzanne Collins.
Para finalizar, dejadme recomendaros una buenísima página para comprar libros online. Es una buena opción si no tenemos tiempo de visitar una librería o nos urge comprarlo. Después, también está la opción gratuita y más recomendada en estos tiempos de crisis: las bibliotecas.
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