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La estrella de los yayos

Publico en este post un relato corto de los que acostumbro a escribir cuando el tiempo me lo permite que escuché, por casualidad, hace unos días en unas de esas conversaciones madre-hijo que enseñan más que miles de clases magistrales en la Universidad. Obviamente, he realizado pequeños cambios para darle más belleza literaria, espero que os guste:


Un manto de oscuridad cubre las calles, y los rotos y descosidos de la gruesa tela dejan ver el brillo de algunas estrellas.
— Mamá, ¿vamos a ver a la yaya vieja?
— No podemos, hijo.
— ¿Y por qué no podemos, mamá?
— Porque la yaya se ha ido de viaje al cielo.
— ¿Y cuándo volverá?
— No creo que pueda volver, cariño. Esos viajes sólo son de ida.
— ¿Ha ido a visitar alguna estrella?
— Sí.
— ¿Y en cuál está? Ah, ya sé... Habrá ido a visitar la estrella donde está el yayo, ¿verdad?
— Claro, hijo. Mira, ¿ves aquella estrella, la que brilla con tanta fuerza? Allí están los yayos mirándonos.
— Pero cuando estamos dentro de casa no nos ven, ¿no?
— No, no creo.
— Uff... Menos mal...

3 lectores opinan:

Luchida dijo...

:-)
Qué bonito.
¿Qué tal todo?
¿Por allí también dicen que no sacan opos? Hay un lío armado!! Estoy la 30 y pico en lista en Aragón. Ojalá me llamen!!!

La sonrisa de Hiperión dijo...

Como siempre un placer haber vuelto a tu casa.

Saludos y un abrazo.

Jesus Dominguez dijo...

Tienes un blog precioso, de verdad, P-R-E-C-I-O-S-O.

Un saludo.

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