7

¿Yo soy leeder?

Como algunos ya sabréis, el ministerio de cultura ha creado una nueva página de fomento de la lectura: yo soy leeder. La idea en sí no está nada mal, si se hubiera planteado de manera diferente. Ya lo explica perfectamente mi amigo Luís en su blog, al que os remito en el enlace, pero daré mi particular visión del asunto.

El ministerio de Cultura se ha dado cuenta de que, en un país donde generalmente no se le ha dado (ni se le da) demasiada importancia a la cultura (hay excepciones, pero generalmente estamos muy lejos de ser un país cultural, a pesar de tener tanto patrimonio), hay que potenciar en las nuevas generaciones el ingrediente básico para cambiar esta realidad, y el único ingrediente posible es la lectura.

Ahora bien, como dice Luís, no creo que creando una página web con letras ultra-molonas y un diseño de lo más se consiga este fin. Mucho menos si desde esa página web sólo se enlazan a 10 blogs culturales/literarios como máximo, teniendo en cuenta que hay tantas páginas de este estilo como para parar un tren (y varios trenes también).

He trabajado con muchos niños y adolescentes que no tienen ese hábito de la lectura que tanto promueve el ministerio y, ¿cuál ha sido la solución? Desde luego, si les hubiera dado a estas personas un manifiesto del estilo del que hay en la web, me hubieran tomado por el pito del sereno. La propuesta debe ser mucho más amplia y abierta a participaciones, con posibilidad de publicar en ella cualquier persona de cualquier edad, sexo, raza o nacionalidad.

Llegados a este punto, la idea de Luís aporta un poco de luz a la situación. Él ha pensado crear un blog que una todos nuestros blogs personales, a modo de red social a lo grande. En este blog, la idea es que todos tengamos la posibilidad de publicar y nuestros posts serán moderados por las personas que controlen el blog. En este gran blog de blogs tendrán cabida temas tan diferentes y opuestos como videojuegos, literatura, educación, lógica... Cada blogger tendrá su espacio para publicitar su blog, habrá un ranking de los mejores blogs de la semana o el mes...

¿Qué os parece esta super idea? Por favor, dejadme en comentarios vuestras apreciaciones. ¡Otra cosa más! Necesitamos un título corto, original y, sobre todo, muy juvenil. Ya está bien de que nos tomen a todos los jóvenes como la nueva generación ni-ni. Las generalizaciones nunca son buenas.
3

La estrella de los yayos

Publico en este post un relato corto de los que acostumbro a escribir cuando el tiempo me lo permite que escuché, por casualidad, hace unos días en unas de esas conversaciones madre-hijo que enseñan más que miles de clases magistrales en la Universidad. Obviamente, he realizado pequeños cambios para darle más belleza literaria, espero que os guste:


Un manto de oscuridad cubre las calles, y los rotos y descosidos de la gruesa tela dejan ver el brillo de algunas estrellas.
— Mamá, ¿vamos a ver a la yaya vieja?
— No podemos, hijo.
— ¿Y por qué no podemos, mamá?
— Porque la yaya se ha ido de viaje al cielo.
— ¿Y cuándo volverá?
— No creo que pueda volver, cariño. Esos viajes sólo son de ida.
— ¿Ha ido a visitar alguna estrella?
— Sí.
— ¿Y en cuál está? Ah, ya sé... Habrá ido a visitar la estrella donde está el yayo, ¿verdad?
— Claro, hijo. Mira, ¿ves aquella estrella, la que brilla con tanta fuerza? Allí están los yayos mirándonos.
— Pero cuando estamos dentro de casa no nos ven, ¿no?
— No, no creo.
— Uff... Menos mal...
2

Comento: La sombra del viento

Tendría entonces quince años. Recuerdo que mi profesora de lengua me recomendó, vísperas de las vacaciones de Navidad, que leyera La sombra del viento. Y no se imagina cuánto le agradezco el gesto. Por ello quería empezar la nueva era del blog comentando esta novela, porque para mí marcó un antes y un después.

Evidentemente, ya había leído muchos libros antes, pero este fue un gran salto, un cambio de sentido, el inicio de mi verdadera pasión. Puede sonar muy exagerado, pero estoy segura de que esta novela me cambió la vida. Con ella, empecé a madurar y con el estilo literario de Carlos, comencé a escribir relatos más largos, comienzos de novelas que han quedado en eso. Carlos Ruiz Zafón fue y ha sido uno de mis grandes maestros. Me gusta muchísimo el tono melancólico que añade a sus obras y las tinieblas que adquieren sus espacios.

La novela es uno de los libros más vendidos del siglo XXI, ya que ha recibido el título de best-seller mundial, con más de diez millones de ejemplares vendidos en 36 idiomas diferentes.

Os la recomiendo de corazón. Son varias las obras que ha publicado Carlos Ruiz Zafón, cada cual inmejorable, pero sin duda comenzaría por La sombra del viento. Os dejo a continuación la sinopsis y algunas citas que he rescatado de la obra.
Sinopsis: Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: El Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambia el rumbo de su vida y le arrastra a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La Sombra del Viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del Modernismo hasta las tinieblas de la posguerra.
"Una de las trampas de la infancia es que no hace falta comprender algo para sentirlo"
"Para cuando la razón es capaz de entender lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas"
"Es curioso cómo juzgamos a los demás y no nos damos cuenta de lo miserable de nuestro desdén hasta que nos faltan, hasta que nos los quitan. Nos los quitan porque nunca han sido nuestros..."
Para finalizar, dejadme recomendaros una buenísima página para comprar libros online. Es una buena opción si no tenemos tiempo de visitar una librería o nos urge comprarlo. Después, también está la opción gratuita y más recomendada en estos tiempos de crisis: las bibliotecas.

6

Quejarse no sirve de nada, pero desahoga un rato

Porque vivimos en un país (España) en el que las colas del paro superan a las que se forman los sábados por la noche en cualquier discoteca, las hipotecas siguen subiendo como la espuma, los bancos tienen más patrimonio que Paris Hilton y las diplomaturas, licenciaturas y másters abundan también en lugares como MC Donald's, Burguer King, Carrefour... Y suerte si no están en las largas colas del paro...

Y con esta realidad, con el enfado generalizado, la frase común española, mezcla de esa resignación que llevamos en la sangre, se expande: "Pero ¿y qué hacemos? No sirve de nada quejarse". Pues nada, ni huelgas generales (me río de la convocada en septiembre), ni protestas. Todo sigue igual. Seguimos buscando trabajo como burros o manteniendo los que tenemos y dando gracias todos los días por no ser un miembro más de la cola que vemos todas las mañanas en la oficina del INEM.

Yo, preparando oposiciones como una loca sabiendo que sacarán una penosa cantidad de plazas y que, de momento, tener un título no me sirve más que para pensar que he desaprovechado tres años en los que ya podría estar fija en algún trabajo. ¿Tres? Cuatro, mejor dicho, porque este año necesito tiempo para estudiar oposiciones y, aunque trabajo, lo que gano no me da ni para pagar los cursos que necesito para que me cuenten méritos.

Méritos. Me río de los méritos. Méritos que se resumen a pagar, como todo. Méritos que no tienes si no te alcanza el dinero. Méritos que consisten en desembolsar una cantidad de 80 € por curso para que te concedan un mísero 0.5. Es lo que sucede cuando mezclamos educación con política y con la necesidad de llenar los bolsillos de algún que otro pez gordo.

Oposiciones. Acabas la carrera y, tras hacer cuenta de lo que te ha costado (da gracias si te conceden alguna mínima beca), resulta que si no tienes la suerte de conocer a alguien que ya se haya presentado antes y te pueda echar un cable, no te queda otra opción que apuntarte a una academia de oposiciones. Venga, ¡más dinero! Como bien decía mi amiga Luchida, tanto máster y no se les ocurre a los señores del ministerio de Educación proponer un máster de preparación de oposiciones. O no se les ocurre o no les conviene, me da a mi que es la segunda opción.

La semana pasada asistí a un seminario que me ha costado 80 € también para pelearme con 31 compañeros por un ordenador, porque en el aula sólo teníamos 15. Digo yo que con lo que pagamos deberíamos tener, al menos, un ordenador para cada uno. En lo que llevo de curso (empecé a estudiar en octubre) me habré gastado ya cerca de 300 € en cositas varias para oposiciones.

En fin, que quejarse no sirve de nada, porque ninguno de nosotros vamos a cambiar la situación actual por mucho que nos movilicemos (¿seguro, lo hemos comprobado alguna vez?), pero desahoga un rato...

Back to Top